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Las funciones del racor en el circuito de frenos pueden resumirse de la siguiente manera.
Cuando el racor falla, el síntoma más habitual es un sonido de fuga de aire parecido a un silbido; en particular, un siseo que persiste incluso después de apagar el motor indica que hay una fuga en el sistema. El testigo de baja presión de aire en el cuadro puede encenderse con más frecuencia y el compresor puede trabajar más de lo normal. Puede notarse un retraso en la respuesta del pedal de freno o una apertura tardía del freno de estacionamiento. En la inspección visual pueden observarse acumulación de polvo alrededor del racor, un rastro espumoso resultante de la mezcla de aceite y aire, o holgura en el punto de conexión. Con frío el sonido de la fuga puede percibirse con más claridad, porque el cambio de densidad del aire amplifica la fuga. Algunos conductores pueden confundir una fuga pequeña con el sonido normal del compresor y no notarla; con el tiempo esta situación puede avanzar hasta un punto en el que el depósito de aire no llegue a cargarse en absoluto o lo haga muy lentamente, por lo que la revisión auditiva periódica es importante.
Para la comprobación, el sistema debe llevarse a presión completa con el motor al ralentí, y debe aplicarse agua jabonosa en los puntos de conexión del racor para observar si se forman burbujas. El cuerpo del racor debe comprobarse apretándolo suavemente con la mano, pero sin forzarlo en exceso bajo presión. Debe examinarse el ángulo de asiento del tubo o manguera alrededor del racor, ya que un montaje inclinado puede comprometer la estanqueidad. El tiempo de carga del compresor puede medirse con cronómetro y compararse con el valor de referencia del fabricante; un tiempo de carga anormalmente largo indica una fuga en el sistema. Si no pueden identificarse los racores sospechosos, el circuito puede aislarse por tramos (por ejemplo, separando y obturando una línea determinada) para acotar en qué ramal se encuentra la fuga; este método resulta especialmente útil en las zonas de colector donde se alinean varios racores consecutivos.
Antes de la sustitución, la presión del sistema debe purgarse por completo, ya que de lo contrario el racor desmontado puede resultar peligroso por la liberación repentina de aire. Al desmontar el racor antiguo debe evitarse dañar el tramo al que está conectado. Al montar el racor nuevo, debe aplicarse en la superficie de rosca la cinta o pasta selladora adecuada según las instrucciones del fabricante; una cantidad excesiva puede estrechar el diámetro interior. El racor debe iniciarse a mano y después apretarse con la llave apropiada, según el par indicado en el manual de servicio vigente del vehículo. Tras el montaje, el sistema debe volver a presurizarse y verificarse la estanqueidad con la prueba de agua jabonosa. Durante el apriete, el propio tramo no debe retorcerse; el tubo o la manguera debe mantenerse fijo respecto al racor, girando únicamente el cuerpo del racor, ya que de lo contrario puede generarse una tensión oculta en el tramo que provoque una grieta en otro punto más adelante.
El tipo de rosca, el diámetro y el material del cuerpo son determinantes en la selección. La siguiente tabla resume los criterios de selección.
| Criterio | Descripción |
|---|---|
| Tipo de rosca | Rosca métrica o cónica, debe ser compatible con el componente a conectar |
| Diámetro | Debe elegirse la medida interior/exterior que encaje exactamente con el diámetro del tramo |
| Material del cuerpo | Latón o acero inoxidable, debe preferirse según el entorno de trabajo |
| Resistencia a la presión | Debe contar con un margen de seguridad por encima de la presión de trabajo del sistema |
| Dirección de conexión | Debe elegirse según el trazado, ya sea recto, en codo o en T |
La vida útil de los racores varía según la vibración, los ciclos de temperatura y la frecuencia de conexión; en los mantenimientos periódicos se recomienda una comprobación general con la prueba de agua jabonosa. Como desmontar y montar repetidamente el mismo racor puede desgastar la superficie de la rosca, debe evitarse la intervención innecesaria. Se recomienda mantener los puntos de conexión secos y limpios frente a la corrosión. Añadiendo el historial de fugas a los registros de mantenimiento de la flota, pueden identificarse de antemano las zonas con averías frecuentes y planificarse una sustitución preventiva en esos puntos.
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¿Se puede seguir circulando si el racor del sistema de frenos tiene fugas?
No se recomienda; la pérdida de aire puede retrasar la respuesta de los frenos, por lo que no debe circularse sin solucionar la fuga.
¿La fuga de un racor se soluciona solo apretándolo?
En aflojamientos leves puede bastar con apretarlo, pero si la rosca o la superficie de estanqueidad están dañadas, es necesario sustituir el racor.
¿Qué herramienta se utiliza para sustituir el racor?
Debe usarse una llave fija o de vaso de la medida adecuada, respetando el par indicado en el manual de servicio del vehículo.
¿Es más resistente un racor de latón o uno de acero?
El racor de acero suele ofrecer mayor resistencia a la presión y a los impactos, mientras que el de latón resulta más ventajoso frente a la corrosión; la elección debe hacerse según la aplicación.
¿Por qué se recomienda la prueba de agua jabonosa?
Permite detectar las fugas de aire a presión de forma rápida y segura mediante burbujas visibles a simple vista.
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