El esquema del sistema de frenos neumáticos muestra, de un solo vistazo, cómo circula el aire comprimido por un vehículo industrial —camión, autobús o remolque— desde que se genera hasta que frena cada rueda. En VADEN ORIGINAL hemos organizado el diagrama en cuatro bloques funcionales para que técnicos, responsables de flota y estudiantes puedan seguir el recorrido del aire y localizar cada componente sin confusiones.

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El primer bloque, alimentación de aire, agrupa el compresor, el secador de aire, el depósito húmedo (calderín) y la válvula de protección de cuatro circuitos: aquí el aire se produce, se seca y se reparte de forma segura entre los distintos circuitos. El segundo bloque, depósitos y mando, reúne los calderines primario y secundario, la válvula del pedal de freno (freno de servicio), la válvula relé y la válvula del freno de estacionamiento, encargadas de dosificar y dirigir la presión hacia los ejes.
El tercer bloque, accionamiento de frenos, corresponde a los actuadores: las cámaras de freno delanteras, las traseras y los actuadores de freno de muelle, que garantizan el frenado de estacionamiento y de emergencia. El cuarto bloque, electrónica, incorpora la centralita (ECU) del ABS/EBS y los sensores de velocidad de rueda, que supervisan cada rueda para evitar el bloqueo y optimizar la frenada. Juntos, estos cuatro grupos explican cómo un sistema de frenos neumáticos convierte el aire comprimido en una frenada segura y controlada.
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Es un sistema que utiliza aire comprimido —en lugar de líquido hidráulico— como medio para transmitir la fuerza de frenado. Los camiones, autobuses y remolques lo emplean porque el aire es una fuente ilimitada y fácil de reponer, permite acoplar remolques mediante mangueras rápidas y ofrece un frenado de seguridad: si cae la presión, los actuadores de muelle aplican el freno automáticamente.
El compresor introduce aire cargado de humedad y de restos de aceite. El secador de aire elimina esa humedad antes de que alcance el circuito, mientras que el depósito húmedo o calderín actúa como primera reserva, donde se acumulan los condensados. Ambos protegen las válvulas y los actuadores frente a la corrosión y la congelación, especialmente en invierno.
Reparte el aire entre los distintos circuitos —delantero, trasero, freno de estacionamiento y servicios auxiliares— y los mantiene aislados entre sí. Si uno de ellos sufre una fuga, la válvula preserva la presión de los demás, de modo que el vehículo conserva capacidad de frenado. Es la pieza clave de la redundancia y la seguridad del sistema.
Las cámaras de freno delanteras y traseras son actuadores de simple efecto que aplican el freno de servicio con la presión que llega del pedal. Los actuadores de freno de muelle incorporan además un potente muelle acumulador: mantienen aplicado el freno de estacionamiento sin necesidad de aire y garantizan el frenado de emergencia si el sistema pierde presión.
Los sensores de velocidad de rueda informan a la centralita (ECU) de cuánto gira cada rueda. Con esos datos, el ABS evita el bloqueo modulando la presión, y el EBS gestiona la frenada de forma electrónica para acortar distancias y equilibrar los ejes. En los sistemas neumáticos, la función ALB regula la frenada en función de la carga, ajustando la presión al peso real del vehículo para no sobrefrenar cuando circula vacío.