Uno de los escenarios más peligrosos para los vehículos comerciales pesados es descender una pendiente larga y pronunciada. Cuando un camión completamente cargado, con una masa que supera las 40 toneladas, inicia el descenso, la energía potencial que pierde se convierte directamente en calor, y gran parte de ese calor debe ser absorbido por el sistema de frenos. Someter a los frenos de servicio (el freno de pie) a una carga excesiva y continua puede provocar en poco tiempo el brake fading, es decir, la pérdida de eficacia de los frenos. En esta guía explicamos la causa del brake fading, la diferencia entre el freno de motor y el retarder, y la técnica correcta para una gestión segura del frenado en descensos largos.
El brake fading es la reducción de la fuerza de frenado provocada por el sobrecalentamiento de las pastillas, el disco o los tambores de freno, lo que disminuye el coeficiente de fricción. El frenado funciona convirtiendo la energía cinética del vehículo en calor mediante la fricción. En una frenada breve, el calor generado se disipa rápidamente; pero en un descenso largo, cuando los frenos permanecen accionados de forma continua, el calor se acumula, el material de la pastilla supera su temperatura de diseño y la eficacia de la fricción disminuye. Aunque el conductor siga aplicando la misma fuerza sobre el pedal, el vehículo frena cada vez menos.
En los sistemas de frenado neumático de vehículos pesados esta situación es aún más crítica, ya que la gran masa del vehículo exige un frenado prolongado y de alta energía. El sobrecalentamiento extremo puede provocar, en etapas avanzadas, vitrificación de la pastilla, grietas en el tambor o daños permanentes en los componentes hidráulicos/neumáticos del freno. Por ello, en los descensos largos es esencial no depender únicamente del freno de servicio, sino priorizar los sistemas de frenado auxiliares del vehículo.
La cantidad de energía liberada durante el descenso de un vehículo desde una altura determinada es directamente proporcional a su masa, al desnivel y a la gravedad. Es decir, cuanto más pesado sea el vehículo y más largo o pronunciado sea el descenso, mayor será el calor que los frenos deban disipar. En un descenso largo a velocidad constante, esta energía se libera de forma continua e ininterrumpida. Si los frenos de servicio no tienen oportunidad de disipar ese calor, la temperatura aumenta de forma acumulativa. Precisamente este hábito de "frenado ligero y continuo" (pisar el freno suavemente de forma constante) es la causa más común del brake fading.
Los vehículos comerciales pesados modernos están equipados con sistemas de frenado auxiliares (ralentizadores) que transfieren el calor a un medio distinto para proteger los frenos de servicio. Los principales son el freno de motor y el retarder.
El freno de motor utiliza el propio motor como elemento ralentizador. Existen dos tipos principales:
La gran ventaja del freno de motor es que dirige el calor de frenado hacia el motor y el sistema de escape, en lugar de hacia los frenos de servicio, protegiendo así las pastillas y los discos.
El retarder es un sistema de frenado ralentizador sin desgaste, integrado en la transmisión:
El retarder es especialmente eficaz a altas velocidades y en descensos largos: puede mantener el vehículo a una velocidad constante casi sin necesidad de los frenos de servicio. Así, los frenos permanecen "frescos" y fríos únicamente para verdaderas emergencias.
Un descenso seguro depende menos del uso correcto del pedal y más de la preparación adecuada. Los principios básicos que aplican los conductores experimentados de vehículos pesados son:
Tan importante como la técnica de conducción correcta es que el sistema de frenos esté en buen estado y correctamente ajustado. Unas pastillas desgastadas, un disco o tambor con grietas por calor, una carrera de freno mal ajustada o fugas de presión en el circuito neumático reducen el rendimiento del freno y aumentan el riesgo de fading, incluso aplicando la técnica correcta. Por ello, la revisión previa a un viaje largo es fundamental:
En VADEN ORIGINAL, los componentes que fabricamos para los sistemas de frenado neumático de vehículos comerciales pesados se basan en el estándar de calidad OE, porque la seguridad de frenado en un descenso largo depende directamente de la fiabilidad de cada componente del sistema. Sin embargo, no debe olvidarse que incluso la pieza de mayor calidad solo alcanza su rendimiento óptimo junto con una técnica de conducción correcta y un mantenimiento regular.
El brake fading es la reducción de la fuerza de frenado causada por el sobrecalentamiento de los frenos. Es peligroso porque, aunque el conductor aplique la misma fuerza sobre el pedal, el vehículo no reduce suficientemente la velocidad; en descensos largos, esto puede provocar la pérdida de control del vehículo.
Ambos protegen los frenos de servicio. Si su vehículo dispone de retarder, este es el ralentizador más eficaz a altas velocidades y en descensos largos; el freno de motor, en cambio, está presente en todos los equipamientos y puede usarse de forma complementaria. La mejor práctica es utilizar los sistemas de frenado auxiliares disponibles como ralentizador principal y mantener el freno de servicio como respaldo.
La regla general es mantener, durante el descenso, la misma marcha (o una inferior) con la que podría subir esa misma pendiente. Reducir la velocidad y bajar de marcha antes de iniciar el descenso aumenta la eficacia del freno de motor y elimina la necesidad de cambiar de marcha a mitad del descenso.
Esto indica que los frenos se han sobrecalentado y existe riesgo de fading. Si es posible, deténgase en un lugar seguro y deje que los frenos se enfríen; no eche agua sobre los frenos, ya que un enfriamiento brusco puede provocar grietas en el disco o el tambor. Lo más recomendable es utilizar de forma más eficaz los sistemas de frenado auxiliares antes del viaje para evitar llegar a esta situación.
Pisar el freno suavemente de forma constante acumula calor sin dar tiempo a que los frenos se enfríen, acelerando el brake fading. En su lugar, el frenado intermitente (snub braking), que reduce la velocidad de forma firme y luego suelta el pedal, evita la acumulación de calor.
La seguridad en los descensos largos surge de la combinación de una preparación correcta, el uso consciente de los sistemas de frenado auxiliares y un mantenimiento regular. El brake fading es la consecuencia inevitable de someter únicamente al freno de servicio a una carga continua; utilizar el freno de motor y el retarder como ralentizadores principales, descender en la marcha correcta y aplicar el frenado intermitente eliminan en gran medida este riesgo. La base de un sistema de frenos seguro es, además de la técnica correcta, contar con componentes de freno fiables y de estándar OE.
Categoría de producto: Sistema de Freno